miércoles, 21 de enero de 2015

Swinging y feminismo

Opiniones sobre los swingers

¿Ser swinger equivale a ser feminista o es más bien, al contrario, una forma más de machismo disfrazado?

Dividir la materia en dos partes. El mundo del deber ser y el mundo del casi siempre es. Para los swingers que consideramos nuestra práctica como parte de una existencia liberal, social-demócrata opinaría Michel Houellebecq, el territorio SW es una manifestación inequívoca de pensamiento feminista. Habría que asumir, primero, que la expresión libre de la sexualidad es un derecho que, tradicionalmente, ha sido negado a las mujeres. Ejemplos sobran: la necesidad occidental de ocultar los senos, el doble estándar tras las palabras "puta" y "puto", la sobrevaluación del himen y otras tantas que han sido descritas millones de veces en millones de artículos. En ese sentido, el club swinger es, o debe ser, el espacio natural para recuperar ese derecho. Aquí, quien lleva minifalda no está ofreciéndose, quien besa no está obligada a cumplir, quien manifiesta sus gustos y preferencias puede hacerlo sin esperar consecuencias y lo más importante: quien folla no queda estigmatizada.

     Se trata pues, de una práctica que sirve de excepción a los supuestos sociales, y que brinda una salida al doble discurso de la comunidad. Es decir, mientras el discurso oficial nos dice que hombres y mujeres tenemos el mismo valor frente a la sexualidad, la vida cotidiana nos sigue dando muestras de lo contrario. Los comentarios más misóginos y mordaces sobre la libertad sexual de una chica, siempre los he escuchado en boca de otra.  El mundo liberal se constituye pues como una especie de heterotopía (la palabrota es de Foucault y se refiere a los espacios que la sociedad ha destinado para resguardarse de sus propias normas). La prioridad de los mejores lugares para swingers es proveer un entorno seguro para las mujeres. Quizá habrá quien opine aquí que esto parte de la premisa, especialmente condescendiente, de que una mujer requiere ser protegida, y por lo tanto, provista de espacios seguros, la misma crítica contra los vagones exclusivos en el metro.  Mi opinión, en ese sentido, tal vez esté sesgada, tomando en cuenta que yo soy hombre, pero creo que considerar que las condiciones entre dos grupos no son las mismas, y que por tal motivo, es necesario compensar a quien se encuentra en desventaja es el principio de la equidad. Que todos deberíamos trabajar para conseguir que la sociedad en su conjunto garantice el derecho femenino a la libre expresión de su sexualidad, lo creo firmemente, pero ya que tal cosa aún no ocurre, vale la pena valorar aquellos lugares que sí lo hacen. 

     Las reglas de conducta swinger inclinan la balanza hacia el beneficio de lo femenino. El célebre "No" significa "No" contiene un evidente subtexto: Señor, si ya le dijeron que no puede agarrar la chichi, no agarre la chichi". Por supuesto, que lo contrario también ocurre, pero en tan pocas ocasiones, que sería una necedad considerarlo de tal modo. La pregunta es entonces: ¿las normas SW son una respuesta "liberal" a una sociedad especialmente misógina? Yo no estaría tan seguro, porque ¿en qué medida se garantiza la comodidad femenina como un medio para garantizar la satisfacción masculina? 

     Históricamente hablando, nos queda claro, que no hay nada de feminista en la práctica de "intercambiar esposas", y sí mucho de objetivación de la mujer. Sin embargo, no todo es origen, el movimiento swinger se fue modificando, y su ideología, también ha cambiado conforme el universo que lo contiene ha evolucionado. Basándome únicamente en la observación me atrevo a asegurar que la actitud en cuanto al rol de la mujer dentro del mundo swinger es diferente según la generación a la pertenezcan las parejas. Aquí viene a colación la idea del mundo del deber ser y el mundo del casi siempre ocurre. La misma norma se puede aplicar de idéntica forma por razones ideológicas completamente opuestas. Una mujer puede involucrarse en actividades de sexo grupal como forma de satisfacer su deseo o respondiendo al deseo de su pareja. Vestirse de manera provocativa puede resultar de sus ganas de ser sexy o de la presión de su marido por hacerla más deseable a otros y por lo tanto aumentar su posibilidad de intercambio.  Es difícil medirlo, pero se puede ver a simple vista.

     Es importante, creo, desarrollar el mundo swinger como un reino de lo femenino sin que eso vaya en detrimento de la libertad masculina. Eso lo constuiría como una verdadera heterotopía de la equidad sexual. ¿Cómo lograr, pues, el balance? Pienso que la clave está en entender que TODOS tenemos derecho a hacer lo que queramos y a no hacer lo que no queramos. Se traduce en asumir que la frase "No significa no" también considera el "no" que me dice mi pareja, y que por lo tanto, también soy responsable del "no" que digo yo mismo. Está muy embebido en nuestra cultura que lo educado es decir que no para que el interlocutor insista, o decir "al ratito" para evitar negarse de tajo y dañar los sentimientos de la gente. Sin embargo, una sociedad que respeta la voluntad de sus individuos, no puede dar cabida a mensajes polisémicos. "No" significa "no", pero también "Sí" significa "sí". Si el espacio me da la oportunidad de vestirme de una forma en la que usualmente no lo haría, y yo quiero hacerlo, mi obligación es hacerlo sin esperar que alguien venga a convencerme, porque determinar mis acciones según las solicitudes del otro es, de alguna manera, violar su derecho a respetar mi propia voluntad.


Read More

lunes, 19 de enero de 2015

Un comic sobre sexualidad y juguetes para adultos

Oh Joy Sex Toy!

Oh Joy Sex Toy de Erica Moen, Comic sobre Club Swinger
Tengo una nueva lectura que me da mucho placer. Se trata del webcomic (en inglés) dibujado por Erika Moen y complementado por su marido Matthew Nolan, quienes se dedican principalmente a promover la cultura del sexo positivo. La línea editorial básica es producir reseñas sobre juguetes sexuales, explicar su funcionamientos y dar algunos consejos de uso, pero este blog va mucho más allá. En brevísimas historietas, habla de los temas sexuales más diversos desde técnicas para el eficiente cunnilingus hasta la misteriosa mecánica de la copa menstrual, todo cabe en un cartón sabiéndolo acomodar. 

     Hay dos cosas que me encantan de Oh Joy Sex Toys: su actitud tan increíblemente desafanada y lo hermosamente variado de sus ejemplos.El comic cuenta las experiencias de la vida sexual de Erika y Mathew, pero para no autodibujarse con un dildo anal, la autora optó por recurrir a un grupo de personajes llamados los "masturbateersrs". Estos vienen en todas formas y colores, en todos los gustos y todos los géneros, de modo que la tesis final es: para todos hay y todos tenemos derecho a disfrutar una enriquecida sexualidad. Ya sea como manual de procedimientos, o como material de lectura en lo que uno se termina el café, mucho bueno se puede sacar de aquí.

Read More

sábado, 10 de enero de 2015

Miembros del High Mile

No conozco a nadie que no tenga ganas de presumir haber tenido sexo en un avión. Tampoco conozco a nadie que, de hecho, lo haya logrado. Volar en sentido literal y figurado es parte esencial del imaginario colectivo. Mariana y yo, por ejemplo, aficionados a poner nuestro trasero en todas partes, hemos estado en muchos aviones, y sin embargo, nunca, nunca, nunca hemos logrado que tal milagro suceda. Los viajes aéreos están plagados de paranoias, la posibilidad de terminar en los cuartos secretos de un aeropuerto y los básico pruritos higiénicos respecto a la mayoría de los baños de avión no ayudan a poner otro checkmark en nuestra lista de aventuras.

Por fortuna, todo en este mundo tiene solución. Así que el lector podrá imaginar mi emoción al descubrir que ha nacido una nueva compañía. Aerolibido deja muy claro, desde el nombre, que sus misión es cumplir la fantasía erótica más recurrente: tener sexo en un avión. Sin necesidad de practicar incómodas contorsiones, es posible rentar un vuelo privado para dos (o tres) personas que dure de 40 minutos a 2 horas en las que nos dejarán buscar un lugar cerca del cielo.

Claro que hay servicios adicionales que complementan la experiencia: que si las rosas, que la limusina, que la champaña y la foto del recuerdo para ponerla sobre la chimenea a un lado del recuerdo de la boda. Los ingenuos se preguntarán si High Mile Club es un juego en Disneylandia, y los más informados esbozarán entonces una socarrona sonrisa de complicidad.

Aerolibido iniciará operaciones el 14 de febrero y ya es posible reservar para los vuelos de San Valentín.

Link: Aerolibido.com


Aerolibido para quiene quieren follar en el cieloCalle Camino Aeropuerto s/n
Col. Hacienda de Valle Escondido
Atizapán de Zaragoza
Edo. de Mex.
CP 52937

Teléfono: 5308-2781
Correo electrónico: vuelos@aerolibido.com
Read More

sábado, 3 de enero de 2015

Las dos Marianas

Reflexiones sobre nuestra vida erótica

Dejaron un comentario en el blog hará cosa de un mes. "Sinceramente creo que Mariana no existe" dice "y que eres sólo un escritor con algo de imaginación." Parece sensato, y esa era la primera razón que me impulsó a escribir Jardín de Adultos: lidiar con la realidad sin confrontarme con ella. Escribir es un proceso de selección, al final, todo lo que creamos es una obra de ficción sin importar qué tanto hayamos querido apegarnos al mundo de lo tangible. Pero el comentario me puso a pensar en Mariana y en Mariana. En la que duerme conmigo y la que habita en este URL,

     Mariana no existe. Es decir, una mujer está enamorada de mí. Vive conmigo. Ha apostado por lo precario que tengo para ofrecerle y, además es una inmejorable compañera de aventuras sexuales. Esa Mariana es real. Es verdad que esa mujer y yo nos hemos dado a la tarea de recorrer playrooms, hoteles para swingers, clubes para parejas, y hemos iniciado una larga carrera de complicidades eróticas. Muchos visitantes de este jardín, asegurarán que la conocen. La han visto, la han escuchado hablar, han compartido cama con ella y podrán firmar que lo que digo sobre sus ruidosos orgasmos no es mentira.

     Sin embargo, Mariana, la mujer con la que duermo, es también muchas cosas que he dejado fuera, que no son parte de Mariana, la protagonista de mis historias para leer por la noche, y que no cabrían aquí o que no vendrían al caso. Mariana es, por ejemplo, una esposa que sale de casa casi todas las mañanas antes de que yo me levante y suele regresar cuando ya estoy en la cama. Cuando se enfurece grita con la misma fuerza que lo hace cuado se viene, y explota casi con la misma facilidad. Mariana odia cuando dejo el baño mojado al salir de la regadera. Cocina a las mil maravillas, pero nunca lo hace. Es inhumanamente solidaria con aquellos a los que quiere, sin embargo, no soporta el abandono. Mariana no come carne de puerco. Es patológicamente adicta a la televisión. A Mariana le gusta el vino y tiene un amor cortés por todo lo argentino. Es melómana confesa. Es ruidosa al hablar, y mucho más cuando el malbec le calienta la garganta. Mariana no censura su vocabulario, no perdona fácilmente, no soporta ni a insectos ni a roedores.

     De todas formas, Mariana sigue sin exisitir. El ser que describo es intangible, pero eso no se debe a una licencia poética de mi parte. No soy culpable de, intencionalmente, mentir. Es un asunto que tiene más que ver con su naturaleza acuática, con su capacidad infinita de mutar. Si estamos solos en la cama, un miércoles cualquiera y me acerco a su piel para encenderla, es una persona lógica. Verosímil. Es una esposa como las esposas de mis amigos civiles, una esposa como la que uno se imagina cuando dice "Ella no existe, eres un escritor con algo de imaginación". En esas ocasiones, el sexo es un acto de amor domesticado. Eso sí me gusta. Eso no. ¿Para qué empiezas con aquello si ya sabes que me apagas? Es un placer delicioso por confortable. Aquí uno está seguro y arropado. La gente está dispuesta a contraer matrimonio para poder coger así

     Hay otra naturaleza en ella. Una que emerge cuando abrimos la puerta de las aventuras, cuando hacemos un pacto tácito de hacer travesuras. Algunas veces se detona cuando tomamos carretera, otras, cuando compramos juguetes o si, como sucedió este viernes, pasa mucho tiempo sin que tengamos sexo, y tenemos que recuperar terreno perdido. Se transforma en un personaje de ficción, en la Mariana inverosímil que, contra la ley de las posibilidades, vive tanto en la imaginación del escritor como en la vida real. Mariana de la que pueden dar fe tantos otros personajes del blog. Ella besa por convivir. Se deja poner en las manos de la gente. Sabe usar un vibrador para extraer profundos orgasmos de entre las piernas de otras mujeres, y una vez que en ella se ha activado la humedad, no hay reversa. 

     Como ir de una Mariana a otra, nadie lo sabe. Si la ninfa despertará a la esposa por la mañana, después de un encuentro multipersonal, nadie lo sabe. Si la esposa dará paso a la ninfa un viernes por la noche en los profundo de un club, una moneda al aire. Mariana es acuática, es mutable e flexible, pero es, en esencia, caótica. Si uno deja caer al piso un alfiler, es imposible saber de qué lado caerá la punta.

Gabrielle y su hermana
Escuela de Fontainebleau

Read More

lunes, 24 de noviembre de 2014

La Cofradía se va de Pistache. Capítulo 2

Crónicas de nuestros viajes swinger

Fin de semana para parejas en El Pistache, Hotel Boutique


Sábado:
Orgías y sexo en grupo

Una nota muy leída en el Universal hizo que nuestro pequeño émulo de takeover en el Pistache, mezclara su cauce con el flujo atraído por la prensa. Así que hubo casa llena y, por lo tanto, corazón contento. El sábado llegaron a nuestra cita los restantes cófrades (con la sentida excepción del Chef y sus dos emes que están del otro lado del Atlántico) y un trío de parejas sexies en etapa de noviciado. 

     Estábamos pues, del lado de nosotros,  los Condes, la Inocente Acosadora con su Doctor Chocolate, Tango y Milonga,  Luz y Sonido, Pluscuam Celebridad y Don Pajo, el de la risa franca, y claro está, Mariana y yo.  Además, desde otras regiones del mundo liberal llegaron un par de jovencillos con malas intenciones, la Misss de la que hablé en el post anterior con su marido, y otros pares de pares con los que no intercambiamos si no un par de saludos en el comedor. El punto es, pues, que el hotel estaba, al terminar la cena, ya pletórico de ganas. 

     Después de cenar, la sobremesa se extendió porque, aprovechando el material de importación Milonga y Tango nos dieron un taller de baile que dejó en los cerros de Alpuyeca un cierto retrogusto porteño y nostalgicón. Todo el mundo tuvo ocasión de estar en brazos de todo el mundo, demostrando eso que nos dijeron los talleristas: La milonga es como una fiesta swinger, pero sin quitarse la ropa. Y ya que eso era lo único que faltaba, salimos en contingentes, al jacuzzi que estaba caliente, muy caliente. Casi todos ¿tal vez todos? invadimos el agua con nuestra desnudez para cobijarnos del frío que empezaba ya a morder tímidamente. 

    De todas las cosas que se pueden hacer para socializar, a mí la que más me gusta es besar. En verdad. No sé porqué, siendo tan rico y tan cómodo, no es una de esas actividades fijadas ya como de protocolo básico. "Señorita, ¿me concede esta pieza?" debería estar en la misma categoría que un bien intencionado intercambio de salivas. Afortunadamente, en nuestro mundo así ocurre, y libre de toda prenda, brincar de una boca a otra fluía con la misma lógica con la que cae un paracaidista hacia la tierra. Boca, lengua, labios, dientes, manos, dedos, sexo, senos, caderas. Dentro del agua, el mundo parece haberse simplificado a un esquema muy sencillo. Lo único que lamento en ese momento es la conciencia de que tal cosa no puede durar para siempre. Pero debería. Sería genial que todos tuviéramos en el cajón del escritorio un pequeño Pistache al que pudiéramos irnos a meter cada vez que la vida se nos pone demasiado realista. Sería como Narnia pero divertido.

     Quedábamos ya pocos. Luz no había probado las delicias del Hitachi y Pluscuam Celebridad andaba de antojo. Valía la pena traerlo para hacer una demostración práctica. Algunas veces Mariana y yo nos sentimos algo así como vendedores de Amway, pero no tiene remedio, cuando uno conoce algo que funciona, más vale compartirlo. Es mal karma no hacerlo. Nos arrinconamos en una de las camas del fondo. Empezamos a jugar con Pluscuam mientras Señor Don Pajo observaba con cuidado para ver si alguna estrategia que no conocía se le revelaba en el momento. Mariana era la operadora principal, los demás fungíamos de asistentes autorizados. Autorizados para todo. Tocábamos, lamíamos, mordíamos mientras mi mujer hacía gala de su experiencia con el extractor de orgasmos. El primer cliente quedó satisfecho.

     Tocaba el turno a Luz. Los mimos de Mariana y su aparatejo vibrador se complementaron ahora con mi mano poco santa explorando sus interiores. Mariana sabe cuando aplicar fuerza y cuando retirar. Luz apretaba las piernas con tanta fuerza, con tanta violencia que daba gusto detenerselas, primero con los brazos, después con los hombros, luego con todo el cuerpo. Los gritos se alargan y se clavan en la noche. El climax es un enorme camino largo que se prolonga en subidas y bajadas, en curvas, ires y venires que en cada segundo produce un espasmo diferente. Termina agotada. Mariana suspende la terapia y Luz pregunta si me puede maltratar. Digo que sí. Me besa con fuerza, me  jala del cabello. Las uñas en mi espalda. Sonido nos mira mientras su esposa me hace derretir a fuerza de apretones. La sujeto. Me sujeta y la violencia es tan ardiente que es difícil soltarse para ir con la siguiente cliente.

     Mariana se queja de que no le llega su turno. Puro trabajar y nada para ella. Entonces se acuesta y mi empleo consiste en aplicar el juguete entre sus piernas. La Inocente Acosadora acaba de regresar de algún devaneo en una de las habitaciones y está junto a nosotros. Se une a la masa de manos y labios que le procuran atenciones a Mariana. Puedo practicar un poco de la técnica ganadora de los dedos, pero ese es el territorio del Conde. De todas formas, la estrategia no va nada mal y veo como Mariana se contrae en un grito largo y placentero. Sus orgasmos son como un alambre de púas extendido por todos lados. Luego viene ese momento entre delirante y cómico en el que no hay manera de tocarla. Es una bomba de sensibilidad; cualquier roce la hace pegar de brincos y hacer contorsiones mágicas. Es un deleite verla. Parece como si venirse sea su casa.




Read More

jueves, 20 de noviembre de 2014

La Cofradía va de Pistache. Capítulo 1

Crónicas de nuestros viajes swinger


Fin de semana para parejas en El Pistache, Hotel Boutique


Viernes:

Foto: ?
Vía: Sicalipsis
Regresé por la noche al cuarto y, frente a mí, se dibujaba entre los brillos de la noche, el cuerpo de una mujer hermosa que había omitido ponerse ropa encima. Ese pasillo, no está en el área nudista del Pistache, pero era muy tarde ya, y la mujer venía de visitar el jacuzzi privado de los Condes. La memoria es extraña, porque una simple imagen puede hacer que nuestro cuerpo recuerde a detalle cada parte de la experiencia. Esa cadera, que ahora se movía sin asomo alguno de pudor, había estado no más de una hora atrás, entre mis manos, y al pensar en ello se me erizó de nuevo la piel.

     Creo que fue por artificio del Conde que el grupo que formaban los Condes mismos, la Miss y su marido, y Mariana y yo dejamos atrás la parte de la velada que consiste en platicar, y empezamos a aventurar manos y bocas por territorios no explorados. La Miss es blanca y llena de pecas. Los ojos grandes. El cabello rizado y los senos perfectos. Creo que por ahí empezó el juego, por sus senos y algo relacionado con mi boca que los recorría. El agua del jacuzzi estaba caliente y cabíamos los seis con holgura dentro de ese pedazo de azul que, como un ojo turbio, miraba fijamente el montaraz cielo de Alpuyeca.

     El cuerpo de la Miss cupo cómodamente entre mis abrazos, y en poco tiempo quedé hipnotizado en un vaivén de besos y de miradas, ese ritual hermosamente adolescente de coquetear mientras se obtiene.  Miré a Mariana de reojo. Ella caía como entre sueños, en las estrategias manuales del Conde, que bien merecen ya un capítulo de este blog. Y la Condesa, en la otra punta del triángulo que formábamos las tres parejas combinadas, hacía arrumacos con el marido de la Miss, y todo fluía bien, y todo era equilibrado, y todo parecía anunciar que ese es, precisamente, el estado más natural de las cosas, de todas las cosas.

     Habría que imaginar lo que sintieron los primeros conquistadores al navegar el Usumacinta entre dos densas paredes de extraña e impenetrable selva. Esa mezcla de miedo y admiración por un mundo nuevo, se parece al placer de recorrer el cuerpo de una mujer a la que no se conoce. Pero sin el miedo. Sólo admiración y delirio. Un carrusel de los sentidos. Mientras mis dedos encontraban los botones que la aceleraban, o su lengua formulaba maneras de derretir mi boca, se cruzaban entre las mullidas imágenes del éxtasis, pensamientos sobre lo absurdo que debe  ser vivir fuera de este código. ¿Cómo le hacen los que se mantienen firmes en el canon de la monogamia tradicional? No lo sé. No entiendo ya  como vive la gente sin que se le claven a uno en el recuerdo esos ojos que nunca se vieron antes, y que posiblemente queden por mucho tiempo dando vueltas.

     Jugamos durante largo rato. Jugamos esa clase de partidas que a mí me encantan, besos largos y caricias curiosas, lenguas que encontraban, en el cuerpo ajeno, razones para estremecer, para escalar y para conseguir placeres de quitar fuerza en las piernas. Mariana, frente a mí también jugó el tipo de partidas que le gustan, manos fuertes, gestos precisos y envolventes. Rutas directas que la llevan a construir grito sobre grito más placeres de quitar fuerza en las piernas.




Read More
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Archivo del Blog

Powered By Blogger · Designed By Seo Blogger Templates