jueves, 12 de marzo de 2015

Placeres del paladar

Cena erótica en la Ciudad de México

Nos gustan los proyectos recién nacidos. Nos gusta la comida hecha con oficio. Y nos gusta el sexo. Así que cuando Mía nos invitó al lanzamiento de sus cenas The Erotic Dinner, la idea nos cayó muy bien. Las mejores cosas de la vida entran, sin duda, por la boca. Esta recién creada empresa pretende celebrar la sensualidad de la comida organizando un menú, bebidas y aperitivos afrodisíacos para producir experiencias sensoriales excitantes. Copio el texto de la invitación para los lúbricos sibaritas que quieran sumarse al viaje.

Primera Cena - The Erotic Dinner

Nunca una cena había sido tan erótica.

Viernes 27 de Marzo 8 pm
Col. Roma - México D.F.
reservaciones: theeeroticdinner@gmail.com
Apertitivos
Menú a 4 Tiempos
Cocteles Afrodisíacos
Y sucesos fascinantes…
$900 por persona

Estas invitado a The Erotic Dinner
Al hacer  tu confirmación  te enviaremos un correo con los datos de la reserva, posteriormente recibirás datos de la locación y las reglas de etiqueta.

Grupos selectos, cupo limitado. Estricta confirmación.



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martes, 10 de marzo de 2015

La Doctora y el Doctor Chocolate visitan nuestra morada



Relatos de nuestra vida swinger


Cuando la vi subir la escalera, me recorrió el cuerpo una emoción tan infantil como lasciva. Llegaron un poco antes de la hora pactada y cargados de maletas. Es raro que invitemos gente a nuestra casa. Es raro, quiero decir, en este contexto. Sólo lo hacemos con amigos cercanos, compañeros de juerga de esos que se vuelven tan entrañables como los del mundo horizontal. A ellos, además, nos alegraba verlos porque habían desaparecido de nuestras vidas por algunos meses y ya los extrañábamos. Ella subía. Yo miraba, desde escalones abajo, sus piernas perderse en la ligera y suave tela de un vestido diseñado, cortado y confeccionado para producir malos pensamientos. Junto a mí, subía también su marido que disimuló haberme sorprendido perdiendo el seso en el trasero de su esposa.

Entraron ambos a casa. Encontraron la mesa de la sala retacada de comida árabe que compré para dar gusto al capricho de la Dra. Ch. de cenar oriental y sacaron de sus bolsos varias botellas de vino. Cenamos, hablamos y bebimos los cuatro. Es lo mejor  de dos mundos, el tipo de conversación que se tiene con viejos amigos con las expectativas de voluptuosidad asegurada que contienen las primeras citas entre la gente soltera. De pronto, todo es muy sencillo. Cualquier excusa es buena y, según recuerdo no necesité ninguna. Me gusta jugar a pasar los dedos por la nuca de la Dra. Hace un gesto gracioso, se retuerce con una especie de incomodidad impúdica que invita a seguirla provocando. Mariana estaba sentada frente al Dr. del otro lado de la mesa que ocupa el nada amplio espacio de la estancia. La Dra, y yo, estabamos sentados uno junto al otro en el sillón principal. Supongo que la besé sin permiso, o metí la mano abajo de su vestido o hice alguna inmoralidad de ese tipo. Y supongo también que eso detonó una serie acciones subsecuentes. Por ejemplo, que el Dr. Ch. se levantara y fuera comprobar con las yemas de los dedos que Mariana no traía brassiere. O que la llevara a acomodarse junto a nosotros. O que la Dra. perdiera la ropa con la velocidad habitual. O que me descubriera acostado mirándola hacerme sexo oral, mientras el Dr. lamía a mi mujer.

Hacía poco más de una semana, una broma entre Mariana y yo nos llevó a concluir que no tendríamos sexo durante un mes. Creo que el argumento estaba en que la abstinencia era la única marranada que no habíamos hecho juntos, así que valía la pena intentarlo durante, al menos, un tiempo reducido. Obviamente, los planes de celibato tenían que adaptarse a nuestras circunstancias. Entre nosotros no podíamos ejercer ningún tipo de sensualidad, pero teníamos visitas en casa, y tampoco se trataba de ser malos anfitriones. Debo reconocerle a mi mujer que esa noche se portó a la altura y no cayó a la tentación a la que yo, sin duda, habría sucumbido. Mientras la Dra. se montaba sobre mí, y el Dr. exploraba todas las formas posibles de masturbar a Mariana, yo trataba de extender mi mano para tocarla. Algunas veces con sutileza y otras, no, ella la retiraba al momento. De todas las perversiones posibles, mantenerse alejado de la mujer más deseada, debe ser la mayor.

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jueves, 5 de marzo de 2015

El incómodo problema de estar cómodo

Reflexiones sobre sexualidad

Foto: ?
Vía: Sicalipsis
Hace poco Google anunció, para mi espanto, que impondría candados firmes a los blogs alojados en Blogger que contuvieran material "explícito para adultos". Por "explícito" y "para adultos" el lector debe entender la exhibición de cualquier parte de cuerpo que no cubra un traje de baño occidental. Luego Google se desdijo y ahora todos respiramos contentos. Entre tanto, he leído cualquier cantidad de noticias que hablan de las orgías sexuales de algún exfuncionario del FMI, otras tantas que vituperan o alaban a un programa que exhibirá (difuminadas) a parejas reales teniendo sexo real en pantallas reales de televisión reality, y, por supuesto, la tragedia del tipo que mató a su novia por estar imitando la pueril pornografía para soccer moms que tan de moda se puso en el cine. En fin, que todo documento transmitido por las redes de la internet parece tener un matiz de "coger es bueno, saludable y deseable pero... jijiji, dijo coger."

     Qué infinitamente complicado es, para los grupos sociales definir una postura frente al placer erótico  o frente al cuerpo y mantenerse congruentes en ella. Tantito más para acá se llama difusión científica, educación sexual o arte de lo sensual pero no le muevas mucho porque ya es para escandalizarse o, al menos para considerarlo muy porno y de muy mal gusto. La cosa no pasaría de darme mucha risa y sumarse a mi catálogo de absurdidades humanas a no ser porque creo que hay consecuencias pragmáticas evidentes en esta necesidad civil de tratar lo sexual con un constante doble discurso.

      En el juego de mostrar para vender y ocultar para no regalar, el ingrediente clave está en lo que se oculta. No hay nada de terrible en lo mostrado. Lo que se ve no se juzga, dicen las abuelas, y frente a lo evidente, sólo el poder de decidir gobierna nuestro consumo y aficiones. Pero al mostrar, incomodamos y para no hacerlo nos obligamos a esconder. Después, la tapa de lo oculto se convierte en el significante de lo mostrado y, a su vez, hay que imponer otra capa. Un ejemplo léxico sencillo es el siguiente. No decimos "pene" porque es feo hablar de ello, pero como es "cool" hablar de penes, pues le ponemos un eufemismo y ya. Decimos, entonces, "pito" o algo así, para esconder nuestro "pene". "Pito" que era una linda y mostrable palabra, se hace, a fuerza de uso, vulgar y bochornosa y nos vemos obligados a trocarla por "pilín" y el "pilín" hay que cubrirlo después con "tilín". Al final, lo que se guarda tras capas y capas de vocablos bien puede ser un simple y ordinario "pene".  Pero el punto es que, mientras más nos forzamos a ocultar lo inocultable, más permitimos que, a la sombra, se cultiven otras cosas con las que no queremos encontrarnos. La decisión de toparnos con ellas, o no, ya no está normada por  nuestro libre albedrío, sino por la casualidad. Movernos entre lo oculto es como manejar sin limpiadores y bajo la lluvia, es peligroso. Y yo creo que el sexo no tendría por qué ser peligroso nunca.

    Entre las noticias que, decía, me he estado topando está la reiterada nota sobre un celebérrimo local swinger en Buenos Aires que fue cerrado recientemente por tráfico de personas. Mientras que a un civil alejado del medio SW la anécdota podría parecerle lógica, quienes la vemos desde el estilo de vida no dejamos de encontrarla, al menos, muy extraña. ¿Qué tiene que ver el tráfico de personas con el intercambio de parejas? Absolutamente nada, pero se trata de dos mundos que, por razones completamente diferentes, están forzados a la clandestinidad y entre las sombras es muy difícil distinguir matices. A mí, por ejemplo, me entristece mucho saber que en México faltan milenios para que sea posible abrir un local liberal con instalaciones de muy primer nivel, algo así como el Fun4two  de los holandeses. No es que no haya mercado, es que todos los empresarios del ramo viven, para su desgracia y la nuestra, con la espada de Damocles en la cabeza. ¿Quién en su sano juicio se lanzaría a invertir en regaderas, jacuzzis, saunas, pistas multicolores de baile, jardines y vestidores megalómanos, sabiendo que, aunque operen un negocio perfectamente legal, están condenados a vivir la margen de la ley? ¿Quién arriesga su capital en un local fijo cuando sabe que, eventualmente, el acoso de las autoridades delegacionales o municipales los obligará a cambiar de sede? Lo terrible es que tal acoso no tiene ninguna base jurídica. Nada hay en las legislaciones mexicanas que evite que la gente folle como quiera, donde quiera y con quien quiera siempre y cuando las actividades se realicen con el consentimiento de los adultos involucrados y nadie esté siendo explotado. Y sin embargo...

      Lo que mueve a un inspector delegacional, o a una junta de vecinos quejosos, o al policía en turno a revisar una y otra vez cualquier lugar swinger, está mucho más afincado en nuestra idiosincrasia pueril que cualquier ley. Cuando éramos niños, nos producía infinito placer hacer escarnio de una pareja de inocentes noviecitos de primaria. Nos burlábamos de ellos hasta el cansancio, porque intuíamos que en el protoamor que se profesaban había algo que nosotros deseábamos, y por lo tanto, algo que necesitaba ser censurado. Lo mismo hacen los adultos con las conductas sexuales de los demás. La dualidad, quiero-prohibo o la triada quiero-no_entiedo-condeno, está tan incrustada en la genética social, que lo alternativo, en materia de sexo, está destinado a ser siempre underground, mientras que el sexo mainstream, ese que se propaga como incendio en los medios de comunicación masiva es glorificado por todos como un síntoma de la sociedad liberada. Es cool hablar de porno, es atrevido confesar infidelidades, se ve bien tener uno o dos amigos gays, y ahora, por supuesto, ser una chica dispuesta a recibir un par de nalgadas en la cama está muy en onda, pero cualquier actividad que salga, aunque sea un poco, del patrón diseñado por la tele gringa, es mejor mantenerla en secreto.

     Así pues, el sexo, por ser sexo es rico y, por ser rico, incomoda profundamente al ser humano.

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miércoles, 18 de febrero de 2015

Delisexy: Más alternativas de lectura sw

Uno de los nombres más célebres del mundillo swinger mexicano es MiauMiau. Esto, no sólo se debe a que ella es extraordinariamente atractiva y que ambos son notorios por su hiperactividad dentro del medio. Son también inteligentes, creativos, y con suficiente mundo andado como para hacer conversaciones largas e interesantes. Nosotros sólo los vimos una vez, y fue un poco de pisa y corre, pero desde hace mucho que hemos estado vinculados en twitter y este blog les debe incontables gomiseos.

     Todo este preámbulo es para compartir con los lectores de Jardín de Adultos que recién descubrí que MiauMiau tiene, desde hace ya un buen rato, una publicación dedicada a la vida swinger, y a otros aspectos del erotismo que se llama Delisexy. Es una lectura muy recomendable y versátil, lo mismo tiene consejos que opiniones, lo mismo habla de temas gay que del ambiente fetish

    A mí, lo que me da más gusto es saber que quien busca información sobre la escena sexual mexicana, cada vez tiene más opciones confiables dónde consultar. También me da gusto ver que en un período relativamente breve, las sórdidas publicaciones pelinalgales dedicadas a hablar sobre el mundo sw, fueron desapareciendo y en su lugar florecen artículos serios, que sin pretender la academia, respetan el nivel educativo del lector. ¡Bien por los MiauMiau!


Blog de orientación erótica y swinger

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miércoles, 11 de febrero de 2015

¡Hay casorio, señoritas y señores!

Tendremos boda swinger

Como si no hubiéramos estado ya lo suficientemente casados, y como si nuestras aventuras juntos no bastaran para encumbrarnos como la más cursi de las parejas que no son cursis, decidimos que era tiempo de contraer nupcias y, finalmente celebrar el himeneo. Así que ahora, cuando digamos que estamos casados, lo estaremos con todas las de la ley. Entendido queda, que tampoco es que seamos gente de muchas leyes pero una, al menos, sí tenemos: somos harto promiscuos. 
Nos atrevimos, entonces, a pedirle a los señores Pistache, que nos hicieran la caridad de dejarnos matrimoniar en su hotel, y puesto que, al menos un poco, nos han de querer, dijeron que sí y hasta prometieron lucirse con la cena. Yo no sé cómo vaya hacer tal cosa, porque la cena de ese lugar es siempre una delicia. ¿Quienes vienen? Amigos cercanos (en más de un sentido) y aquellos que tengan a bien, por coincidencia (casual o no), haber reservado en el mágico ricón de Alpuyeca para ese, tan especial finde. 
Esperamos que la boda sea muy swinger. Los señores Pistache oficiarán el ritual más o menos religioso y en la pachanga no habrá tías graves que nos malmiren por portarnos mal. Supongo que eso de besar a la novia terminará por ser más colectivo que lo usual.  Lo único que me preocupa es cómo será lidiar con la familia lejana cuando pregunte ¿Dónde están las fotos de la boda?

En fin, que este post es sólo para darle gracias mayúsculas al Pistache, por ser uno de los sitios más importantes en la vida de este blog, de nuestra vida, y por ser, además, grandes amigos.

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lunes, 2 de febrero de 2015

Posibles Valentines


Detesto el 14 de febrero casi tanto como la Navidad. Odio el tráfico en la Ciudad. Odio que no haya forma de encontrar un motel. Odio que los restaurantes estén a reventar y lo que más odio es que, aún las parejas más liberadas de convencionalismos, terminamos, de una o de otra forma, cayendo en la vorágine de corazones de terciopelo que sirven para engalanar con almíbar el, aparentemente, sórdido acto de fornicar hasta perder el sentido.

 

¿Qué vamos a hacer para San Valentín? Posiblemente nada, posiblemente me refugiaré en mis refunfuños en medida tal que, incluso, habrá que proscribir el contacto físico. Pero como esas decisiones no se toman sino entre dos, más me vale ir previendo escenarios. No sea que a la Mariana le de por ponerse consumista este año y me condicione la celebración de mi cumpleaños. Cierto, es poco probable, pero uno nunca sabe.

 

El problema ahora es que hablar del tema en este blog es peligroso porque, de todas todas todas, suena a publireportaje a la manera de "100 alternativas atrevidas para condimentar tu día del amor", y aunque el blog tiene muchos amigos en la industria del sexo con imaginación, el hecho es que no tenemos patrocinador alguno, así que tampoco vale tanto la pena el quemón. Sin embargo, la fecha dicta el consumo y si voy a planear algo, no hay salida: la cosa, aunque sincera, tendrá facha de anuncio y siguiendo el consejo de los interioristas que, en lugar de ocultar los tubos de drenaje los pintan de colores llamativos, tendré que descararme por completo con este post y enlistar las opciones que habrá disponibles para nosotros en el mercado. Así pues, prepárense todos para las...

6 opciones Swinger para el Día de los Enamorados

 

1.- Encerrón antivalentino con otras parejas de mente similar.

 

En tal caso, evítese a toda costa peregrinar por hoteles de paso tipo Love Hotels. Si no es con reservaciones previas, seguramente no encontrarán ni una triste cama. Mejor será buscar swingers de confianza y reunirse en casa. Sería padre, entonces, hacer todo lo no se espera en estas fechas: nada de rojo ni de rosa, nada de ositos de peluche. Sólo puro y duro fornicio gótico, y si la cosa lo demanda, tal vez decorar con calabazas o Rodolfoselreno o cualquier elemento semiótico que grite a los cuatro vientos: "Hoy no es día del amor y la amistad".

 

2.- Rezar para que Xcape Party organice un Valentín.

 

Aún no confirmamos que vaya a ocurrir tal, pero los años en los que estos muchachos convocan a sus célebres fiestas del 14 de febrero vale la pena sacudirme lo hostil. Esas fiestas son la onda. Las arman en un conocido hotel de la Zona Rosa y, seamos sinceros, nada dice mejor: "Te Amo" que un gran playroom rebosante de personas a medio vestir en rojo y blanco. Así pues, de algo podremos estar seguros, si la hacen este año, nosotros ahí estaremos.

 

3.- El estreno mundial de Aerolibido

 

Habíamos dicho en otro post que la compañía que se dedicará a cumplir las fantasías de todo aquél que guste follar en un aeroplano, iniciará vuelos, precisamente el 14 de febrero. Tal vez, sea una buena excusa celebrar a cupido haciéndole justicia poética. Lleva a tu pareja a un paseo por las nubes, literalmente.

 

4.- Celebrar por la noche en un bar SW

 

La identidad de algunas cedes es un tanto compleja de entender. El caso es que hay un bar en Satélite que los viernes alberga a nuestro club preferido (Libido) y los sábados a PassionSW, a quien no tenemos aún el gusto de conocer. Sin embargo, lo que sí conocemos es a sus dueños, quienes nos caen a las mil maravillas y a quienes les hemos prometido, sin cumplirles, un millón de veces que iremos a su Passion. Bueno, pues ellos harán una fiesta de 14 de febrero, a la cual, sabemos de buena fuente, le están poniendo mucho amor (juego de palabras intencional). Así que suena como una buena idea aprovechar la fecha para ir a darle el remojón a su lugar.



5.- Negociar con Mariana un take over swinger con fecha valor.

 

Tal vez logre convencer a mi mujer que el 14 de febrero no tiene porqué celebrarse precisamente en 14 de febrero. De ser así, el plan es reservar para el take over que LLV está preparando para octubre en Puerto Vallarta y esperar hasta entonces para darle mucho, pero mucho vuelo a la hilacha. La vez pasada sólo pudimos estar tres días, y les sacamos muchísimo provecho. Éste año, los organizadores están poniendo a punto un tipo viaje con todas las características con las que más nos gusta swinguear: Playa hermosa, servicios hoteleros de primera línea, muchísisimas parejas anglosajonas para variar nuestro cotidiano consumo nacional, fiestas con la mejor producción que hemos visto en el medio sw, comida, bebida, relax, todo incluído y la propuesta de travesuras concatenadas hasta el infinito.

 

6.- ¡Pistache! ¡Pistache! ¡Pistache!

 

Hablamos tanto del El Pistache, que ya hasta parece que somos accionistas. Pero es que, de verdad, no existe en México una opción más amigable para el swinging o, simplemente para el naturismo que esta delicia turística en Morelos. No daré muchos detalles aquí, porque hay otros artículos en los que hemos descrito bien el concepto de este hotel boutique exclusivo para parejas. Pero, San Valentín o no, ésta debe ser una opción obligada para aventureros en busca de un fin de semana con giro travieso a lo romántico. Lo que hace al Pistache un lugar óptimo para esta clase de escapadas es su versatilidad. Es posible encontrar a otras parejas de mente abierta para jugar, pero también es posible pasar un descansado fin de semana en medio de un clima espectacular y un servicio extraordinario. Muy bueno, muy bonito, nada barato... pero vale cada centavo.

 

 

Ahora, no queda sino esperar a que la señora decida por cual de los planes nos decantamos. O, tal vez, por dos o tres.

 

 

 

 

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